<Nunca sabes lo que te vas a encontrar en el bosque encantado>

★ Erasé una vez un chico (o quizas ya no tan chico) que nació a la orilla del mar…

Se crió y creció respirando el aire húmedo de la costa, y por sus venas su sangre se mezclaba con agua salada. Era un soñador… una especie en peligro de extinción… una mezcla entre el Principe Encantador y Jack Sparrow… a veces principe y a veces pirata, y la mayor parte del tiempo las dos cosas a la vez.

Y como suele pasar en los cuentos, sobre él pesaba una oscura maldición…

Por mucho que la buscara y la persiguiera, y por mucho que se acercara a ella en algunos momentos, nunca encontraría la verdadera felicidad… destinado a vagar por playas sin fin, asfixiantes desiertos, y bosques encantados(de árboles y de asfalto) en busca de la única cosa que podría romper la maldición. La única cosa que, segun todos los tratados sobre magia, tiene el poder para romper cualquier hechizo o maldición sea lo poderosa que sea… un beso de amor verdadero.

Y en su busqueda besó sapos que no se convirtieron en princesa, besó a reinas malvadas y a brujas, besó a quien creía que amaba pero no lo amaba a él (no funciona si no es verdadero por las dos partes), besó sin amar a quien podría haberlo amado… pero la maldición no se rompió.

Y hoy día aun sigue vagando sin un rumbo definido… quizas ya no buscando, pero en el fondo siempre esperando encontrar, por una casualidad, una cura a su terrible maldición.

Hay quien dice que “Erasé una vez” es una serie en ocasiones demasiado moña… pero no puedo estar más en desacuerdo. Cuando pensaba que, después de todas las series que he visto, ya no podían sorprenderme con algo nuevo… van y lo hacen, y encima con una actriz protagonista que NO me gusta, lo cual tiene más mérito aún.

La verdad es que he disfrutado mucho con la primera temporada, y no me avergüenza reconocer que me he vuelto adicto a los “no more happy endings”

<¿Existen los finales felices?>