<Cantaremos todos unidos… alzaremos fuerte la voz…>

Ser cadista siempre ha sido un orgullo para mí… a las buenas y a las malas siempre estuve ahí. Junto a verdaderos cadistas y junto a cadistas de “la fiebre de 1ª división” (que antes que el amarillo siempre han defendido el blanco, el blaugrana, o cualquier otro color). Siempre consideré que ser cadista es un privilegio, orgulloso de estar ahí… reconocida como una una de las mejores aficiones del España ya sea en 1ª, 2ª o 2ªB.

Pero este año no se que pensar… Nunca me gustó la gestión del señor (aunque poco hace para ganar ese título) Antonio Muñoz, cacique del aceite de oliva (aceite “Capricho Andaluz” que por principios hace años que no pruebo) natural de la localidad de Cabra (cuyos habitantes serán cabrenses o cabreños, pero él se ha ganado el apelativo de cabrito o cabrón). Un equipo con 12.000 socios en 2ªB y 15.000 socios en 2ª, durante años el tercer equipo de andalucia con más ingresos en concepto de merchandising, un estadio que paga el ayuntamiento (o sea todos los gaditanos), precios de abono a la altura de clubes de primera división, y que no gasta un duro en fichajes… y aún tiene la poca vergüenza de llorar de que el Cádiz CF se encuentra en una grave situación económica. Si esto es cierto perdonenmé todos, pero creo que salvo 3-4 clubes de primera división que generan gran cantidad de beneficios, no creo que ningun club de cualquier categoría pueda mantenerse economicamente en pié. Y como no es así saco conclusiones basadas en hechos… la gestión de Antonio Muñoz es irregular (eso sin duda)… ya depende de cada uno si por meterse en el bolsillo dinero que no es suyo, o por una catetil adminitración de los recursos… o por las dos cosas (el máximo responsable de las cuentas del club es su hijo, y bien dice el refrán que de tal palo tal astilla).

Pues esto es lo que hay… un equipo que no dá para más, una plantilla incompleta, los entrenadores piden centrocampistas y traen interiores de dudosa calidad adquiridos de 3as rebajas (llamesé Ramis, Nano Gonzalez…), un portero que juega exclusivamente porque por contrato si no juega le han de pagar (¿en qué mundo se concibe que si no lo vales y no curras te tienen que pagar más?), cabezas de turco (Javi Gracia yo creí en tí) que pagan los errores de otros (¡Peguero deja de robar y largaté YA!).

Y además de los mentados problemas interiores, los cadistas de siempre hemos perdido comunión con la grada… Sinceramente a mi alrededor no veo rostros que merezcan ser considerados parte de una de las mejores aficiones de España… rostros que insultan coléricos a los jugadores, y que pitan y silban a un ex-jugador (para más inri fruto de nuestra cantera) que en su dia nos regaló 2 ascensos de penalty (aunque se despidiera con uno que nos llevó al descenso). Yo aún llevo el 5 de Abraham Paz a la espalda.

Recapitulando… ser cadista es un privilegio… aunque el amarillo esté un poco manchado en los ultimos tiempos. También sabemos que estamos abonados al sufrimiento… pero toda pasión tiene un límite. Seguiré vistiendo el amarillo pero ya no brilla tanto como antaño… esperemos a tiempos mejores (y que los verdaderos responsables se escondan ya en sus malditos agujeros).

<Casi 100 años… que nadie ensucie tu nombre>