Golpe de suerte

<Cuidado con lo que se desea…>

Ya lo dice la Ley de Intercambio Equivalente: “Para obtener algo, es necesario sacrificar algo de un valor equivalente”. Pues bien, debemos tener cuidado con todo aquello que deseamos, porque no siempre  (o mejor dicho nunca) obtener lo deseado es sinónimo de felicidad. Los deseos son traicioneros, se cumplen y se vuelven en nuestra contra… al conseguirlos siempre acabamos perdiendo.

Una vez no hace mucho deseé algo… ese paquete de tabaco con su último cigarro al revés (puede que una absurda superstición pero qué mas dá) se hizo cómplice de mi deseo… y el deseo se hizo realidad (felizmente irreal). Aunque como el ser humano es ambicioso por naturaleza, como no podía ser de otra manera, tras cumplirse el deseo quise más… y a punto estuvo de chafarse todo. Afortunadamente, en esa ocasión algo se salvó (al menos eso creo yo).

No satisfecho aún, tiempo después recurrí de nuevo al paquete de tabaco y su último cigarro de los deseos (mi genio particular), y deseé exactamente lo mismo (aunque esta vez me conformaba con lo que llegara). Pues he ahí mi tremendo error… El deseo se volvió a cumplir (con extremas dificultades todo hay que decirlo), aunque esta vez su sabor se volvió amargo inmediatamente (ya entonces lo noté aunque no quería creerlo). Con el paso de los días persiste esa amargura, la amargura de haber sido traicionado por el principio de Intercambio Equivalente (que creo se llevó más de lo que me trajo)… y la sensación de haber perdido mucho (demasiado) en un breve instante.

Es triste pero es así (si no me equivoco)… y partir de ahora miraré con un poco más de recelo ese último cigarro de vuelta… o aprenderé a formular los deseos con un poco más de precisión (aunque no se si eso vale).

¿Tengo la culpa de formular deseos que se vuelven contra mí?… supongo que no. ¿Valió la pena?… puede que si o puede que no… pero lo cierto es que así es la vida, así son los deseos, y así somos las personas… siempre imperfectos.

<¿Y este cuento se acabó?…>