Santa Clavos

<¿Habeis escrito vuestra carta a Santa Clavos?>

Ya en Semana Santa lancé al cyberespación una controvertida crítica sobre el fanatismo religioso, que creemos se encuentra fundamentalmente a miles de kilometros en algún lugar de Oriente Medio, cuando podemos toparnos con él mucho mucho mucho más cerca. La cosa es que se acerca la Navidad, y ahora le tocá un analisis profundo por parte de este humilde escritor de tres al cuarto.

¿Navidad?, ¿qué celebramos en la Navidad?… Analizando la raiz de la palabra el término “Navidad” viene de “natividad”… todo el mundo sabe que celebramos el nacimientos de (atchús) Jesús, de Cristo, del Mesias, del Redentor (como cada uno quiera llamarlo). Nada más lejos de la realidad… una vez más la ¿santa? Iglesia Católica os está dando coba.

Cuando, allá en mi adolescencia, comencé a plantearme mi espiritualidad y una afiliación religiosa que me habían impuesto cuando no tenía uso de razón, me dispuse a informarme con objeto de verlo todo desde un punto de vista general y objetivo. Lo cierto es que siempre me había llamado la atención las semejanzas que hay entre la tradición cristiana con multitud de religiones, activas o extintas. El mito del Diluvio Universal (presentes en la mitología griega con Deucalión y Pirra), las hogueras de San Juan (el Solsticio de Verano pagano), la noche de difuntos (y la fiesta celta de Samhaim)… incluso la figura de Dios flanqueada por sus angeles y arcangeles recuerda a una religión politeísta conformada por un dios supremo y dioses menores.

La navidad no iba a ser otra cosa… Seguro que está largamente extendido el rumor que habla de analisis de la Biblia que indican que el tal Jesucristo nació a finales de Marzo o principios de Abril (en plena primavera). Entonces, ¿por qué celebramos la Navidad en estas fechas?. Simple, cuadra con otra antigua festividad pagana… el Solsticio de Invierno.

Explicación: En sus orígenes la religión cristiana no se asemejaba en nada a lo que tenemos ahora… los cristianos eran una secta, escondida y perseguida por todo el Imperio Romano (que regía por aquel entonces en occidente)… pero que misteriosamente fue creciendo y creciendo hasta convertirse en un grave problema para el emperador Constantino, que acabó convirtiendose para usar el cristianismo como arma politica y controlar a la población. Para ello convocó y controló el Concilio de Nicea, donde (en lenguaje informatico) cortaron, copiaron, pegaron, y mandaron a la papelera de reciclaje (entre cientos de notas, leyes y evangelios)… para crear una nueva Iglesia, su arma política.

Ahora era la religión oficial del Imperio más grande del momento, y tenía que extenderse hasta la última de sus fronteras… ¿como se hace?, simple: Ocupas el territorio, declaras herejía seguir oficialmente la religión de la zona… pero añades a la tuya un poquito de su tradición para aplacar el malestar de un pueblo que lleva celebrando ciertas festividades desde hace siglos.

Y este es el resultado, la religión más mimética del mundo en sus origenes (clara explicación de su exito)… un compendio de tradiciones originales (las menos) y un montón de tradiciones asimiladas de religiones destruidas a cuchillo y hoguera.

Todo esto lo pienso desde hace mucho… pero en el fondo sigo celebrando la Navidad como parte del folklore… porque dan vacaciones, hay fiestas, cenas… y se dan regalitos. Pero todo eso de paz, amor y fraternidad durante quinc o veinte dias al año… una hipocresía.

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<Cuidado con el antisanta…>