<¿Qué pedirías si se te concedieran 3 deseos?>

Se que no es habitual, ya que suelo entrar directo al tema, pero quiero empezar pidiendo disculpas a los que os habeis pasado estos días esperando algo nuevo. He tardado un poquitín, pero vuelvo a la carga… Espero que las musas no vuelvan a tardar tanto en hacerme un visita.

Y ya a lo que ibamos… Seguro que todos hemos fantaseado alguna vez con los tres deseos del mítico Genio de la Lampara (presente en los mitos orientales de “Las mil y una noches”). La cuestión es, si se planteara realmente la posibilidad… ¿qué pediríamos?.

Para empezar descartamos todos esos deseos que suenan tan bonitos en una situación ficticia… tipo “La Paz Mundial”… ¿a quién queremos engañar?, el ser humano es egoista por naturaleza y siempre vamos a tratar de satisfacer nuestras propias necesidades antes de pensar en los demás… Si somos realmente ingeniosos y capaces de satisfacer todas nuestras inquietudes en un par de deseos (un imposible) quizá haya un pequeño huequecillo para “La Paz Mundial”.

Seguro que en muchos (muchísimos más bien) casos encontraríamos algunos deseos del tipo “Dinero”, “Belleza”, “Poder”, “Inmortalidad”, “Felicidad” (toma reto, ¿alguien sabe exactamente lo que es?)… y por qué no… “Amor Verdadero”. En otros casos seguro que los deseos se centrarían en cosas un poco más concretas y simples.

Pero hay que tener cuidado con lo que se desea… porque bien es sabido que los genios son traicioneros… y nuestro deseo cumplido puede salirnos un poco… mmmm… rana. ¿De qué sirve el dinero cuando ya lo tengas todo?, ¿que todos admiren tu belleza y nadie se preocupe de mirar el interior?, ¿el poder acompañado de soledad y odio?, ¿la inmortalidad para ver como la gente se va marchitando y perdiendo a tu alrededor?. También cabe la posibilidad de que en ese momento de nuestra vida deseemos una cosa fervientemente y que en el futuro el deseo se evapore… O que ya cumplidos los tres deseos se nos ocurra algo mejor (putada ¿eh?).

Por eso los deseos hay que pensarlos bien… atarlos bien atados… hay que ser más inteligentes que el genio. Incluso podría ser una buena idea no hablar con el genio sin presencia de tu abogado… aunque lo más probable es que como pago exija quedarse con uno de los deseos (ya sabes, un tercio de las ganancias).

Yo por si acaso voy dandole vueltas, que lo cierto es que no lo tengo muy claro… aunque al final todo quedará en lo que es… un sueño.

<Y no vale eso de “Deseo tres deseos más”… listillos>