Penitentes del Emperador


<Coincidencia ¿o no?
¿no se parecen los penetontos a la guardia del Emperador Palpatine?>

Espero que nadie se sienta ofendido, pero parece que mi cerebro está programado para escribir sobre un tema potencialmente polémico siempre que las visitas decrecen. Lo cierto es que tenía otro par de temas reservados en borradores, pero guardar este para más tarde sería como recoger fresas en invierno… estaría fuera de temporada.

Que conste que mi intención no es llevar a nadie a plantearse sus creencias, devociones, o gustos artísticos (tambien fruto de fanatismo en nuestra Semana Santa)… sin duda en los comentarios podremos llegar a un termino medio partiendo del respeto de opiniones.

Todo esto parte de un testimonio de un asistente a la llamada “Noche Grande” de la Semana Santa… el popular Jueves Santo. Reconozco que no estuve ahí… ya tenía bien aprendida la lección y no me gusta andar por el centro en estas fechas.

¿Es normal que marchen en “penitencia” tras un paso casi 200 personas (un sinfín de personas mayores y un gran número de adolescentes embarazadas)?… ¿qué sentido tiene la marcha en procesión del pleno del ayuntamiento al completo con el único objetivo de dejarse ver por los futuros votantes?… ¿como se justifica el hecho de que un gran número de personas recorras las sucias calles descalzos, arrastrando cadenas, e incluso dandose latigazos?.

Pienso que no es bueno generalizar, pero desde mi punto de vista el extenso público de la Semana Santa se divide básicamente en 3 grandes grupos:

· Por un lado estan los folklórico/turísticos. Son atraídos a las calles para ver el Gran Espectáculo de la Semana Santa, y no me refiero exclusivamente al arte (por favor, si año tras año los pasos son los mismos y se pueden ver plácidamente en sus respectivas iglesias). Gran parte de ellos gozan con el morbo que les provoca ver a gente sufriendo y sintiendo algo que no comprenden… pero ahí estan.

· Por otro lado encontramos a los golpes de pecho. Estos se dividen en dos grupos… los que pagan cuotas anuales con objeto de exhibirse en el Gran Circo, y los devotos espectadores que se pasan noche tras noche en las calles para recordarnos el resto del año que no se perdió una sola carrera. Tienen en común el hecho de que sus motivaciones pasan por tener la posibilidad de recordarnos a todos el resto del año el “yo estuve allí“, y que son los que inundan las calles de torrentes lagrimas de cocodrilo cuando por causas climatologicas se suspende alguna salida.

· Para terminar tenemos a los verdaderos fanáticos, no menos peligrosos que los demás. Ellos sienten en lo más profundo de su corazón que lo que está sucediendo es una mística experiencia religiosa. Y yo me pregunto… ¿si se les “apareciera” la virgen (o peor aún, un obispo o cualquier otro “empleado” de la Iglesia) pidiendoles que dieran su vida en un atentado suicida contra los “infieles” que harían?… Tantos años hablando en medios de comunicación y foros más privados del fanatismo del hombre islámico, y resulta que también hay algo de fundamentalismo en la religión cristiana.

Si te gusta la Semana Santa y aún así no perteneces a ninguno de los grupos anteriormente citados (aunque lo más probable es que sí pertenezcas y no lo sabes)… mi enhorabuena… pero recuerda como es la mayor parte de la gente que se mueve a tu alrededor.

<Quiza necesitemos otro renacimiento o ilustración>