Rhaegar y Robert

<Rhaegar luchó noblemente,
Rhaegar luchó valientemente,
Rhaegar luchó honorablemente,
y Rhaegar murió…>

 

Cuenta un tal George R. Martin en su más famosa saga “Canción de Hielo y Fuego” (que recomiendo encarecidamente) la historia de Rhaegar Targaryen, también conocido como El Caballero Dragón. Tranquilos los futuros lectores de la saga, no os voy a estropear el argumento.

Rhaegar era el hijo del rey, heredero al trono y caballero ejemplar. Conocido en todo occidente por su belleza, galantería, habilidad como jinete y con la lanza de justas…

Su padre, el rey, estaba loco… y su locura sumergió los Reinos en una cruenta guerra. Cuenta la historia como Rhaegar partió de Desembarco del Rey liderando los ejercitos de su padre, camino del Tridente para enfrentarse a Robert el usurpador. Robert Baratheon era la antítesis de Rhaegar… grande, velludo, aficionado a la compañía de prostitutas y a la bebida, y más hábil con el martillo que con la lanza o la espada.En la Batalla del Tridente Robert Baratheon acabó con toda la belleza, galantería y demás ideales caballerescos de un tremendo martillazo.

Al conocer la historia no pude sino reflexionar… ¿Es preferible ser como Rhaegar, un ideal romantico casi pasado de moda?… ¿Quizá es preferible ser un vividor como Robert?. Aunque la respuesta parezca obvia, cuanto más profundizamos en la pregunta mayor es la duda. ¿Una leyenda perdedora o un llano ganador?, ¿un galan acabado o un putero (disculpad la expresión) coronado?…

<Quizá es preferible ser como Jaime Lannister…>